CUADERNO · Nota 97 · Ninguno de los Suyos

La cuarta víctima

El atentado contra el general Garrido

El atentado del 25 de octubre de 1986 contra el general Rafael Garrido Gil, gobernador militar de Guipúzcoa, tuvo tres víctimas que llevaron su apellido. El propio Garrido, sesenta años. Su mujer, Daniela Velasco Ovies de Vidaurreta, sentada a su lado. Su hijo Daniel, veintiún años, en el asiento de atrás. Los tres murieron en el Peugeot 504 semiblindado, esperando en un semáforo en rojo en el Bulevar de San Sebastián, cuando alguien colocó una bomba-lapa sobre el techo del coche.

La preparó José Antonio López Ruiz, alias Kubati. La colocó Rafael Echebeste Garmendia. La ordenó Santiago Arrospide Sarasola, alias Santi Potros. El detalle es importante: a la familia del general Garrido la mataron tres hombres con tres alias, en una operación que tenía nombre, fecha y firma.

Hubo una cuarta víctima. Su muerte se debe al mismo episodio. Su nombre no salía en la prensa con el mismo tamaño. Se llamaba María Josefa Teixeira Gonsalve. Era ciudadana portuguesa. Pasaba por allí.

Estaba en la acera del Bulevar de San Sebastián, en un punto suficientemente cercano al Peugeot como para que la onda expansiva la alcanzara. No estaba dentro del coche. No conocía al general. No conocía a Echebeste, ni a Kubati, ni a Santi Potros. Iba a hacer un recado, o se dirigía a un trabajo, o esperaba un autobús. Murió dos semanas después, en el hospital, de las heridas, sola en una ciudad que no era la suya y en un idioma que no era el suyo.

ETA llevaba contabilidad oficial de sus asesinatos. Los firmaba. Los reivindicaba. Los justificaba con declaraciones políticas que pretendían dar dignidad histórica a la sangre vertida. María Josefa Teixeira no encajaba en esa contabilidad. Una cuarta víctima civil, extranjera, accidental. ETA nunca explicó qué hacer con una mujer así en su balance. Probablemente porque no se puede explicar. Probablemente porque no hay explicación.

Las víctimas tienen niveles. Las víctimas que aparecen en los titulares. Las víctimas cuya familia da declaraciones. Las víctimas cuyas fotos se publican en los aniversarios. Y luego están las otras: las que mueren en la acera mientras esperan el autobús. Las que no son de aquí. Las que pasaban por ahí.

María Josefa Teixeira Gonsalve fue una de las otras. La cuarta víctima.