CUADERNO · Nota 130 · Ninguno de los Suyos
El hombre que murió tres veces
La muerte de Txomin en Argelia
El primero de marzo de 1987, Domingo Iturbe Abasolo, alias Txomin, murió en Argelia. Tenía cuarenta y cuatro años. Había dirigido ETA durante casi dos décadas. Se le atribuye algún grado de participación en cuatrocientos noventa de los quinientos treinta y cinco asesinatos cometidos por la organización entre 1978 y 1987. Su muerte fue un alivio para muchísima gente y un misterio para algunas otras.
Hubo tres versiones oficiales. Las tres incompatibles entre sí.
La primera, la más aireada en la prensa, fue de un accidente de tráfico. Txomin conducía un coche por una carretera secundaria argelina y se salió de la vía. No hubo testigos. No hubo investigación independiente. El gobierno argelino emitió un comunicado breve y cerró el asunto.
La segunda la dejó escrita el general Rodríguez Galindo en sus memorias. Caída de tejado. Sin contexto, sin lugar exacto, sin razón. Galindo no era hombre dado a la especulación gratuita, lo cual hace la versión más interesante, no menos.
La tercera la recogió Antxon, Eugenio Etxebeste, en el libro Txomin. Aurrera bolie! Caída de andamio en el convento de Medea. Es la versión con más topografía, la más visual, la más narrativa. La caída de un hombre de cuarenta y cuatro años desde un andamio en un convento argelino. Es el tipo de escena que parece tomada de una novela.
¿Cuál es la verdadera? No se sabe. Nunca se investigó. El gobierno argelino guardó silencio. El gobierno español guardó silencio. La CIA, suponiendo que tuviera algo que decir, guardó silencio.
Cuando la versión oficial de una muerte no convence a nadie y nadie pide explicaciones, eso no es accidente: es coincidencia. Cuando hay tres versiones oficiales y ninguna se sostiene, eso no es coincidencia: es estrategia.
Lo que hay debajo de las tres versiones, lo que sostiene su existencia simultánea, es la posibilidad —solo la posibilidad— de que ninguna de ellas sea la verdad y de que la verdad fuera otra cosa. Una cosa que tres países decidieron no investigar.
Después de Txomin, ETA quedó descabezada durante meses. Las negociaciones de Argel se enfriaron. La organización tardó años en volver a tener un líder con la cintura política que él tenía.
Hay muertes que cambian un país. Las hay que cambian un Estado. Y luego hay muertes que parecen una de las dos cosas y no se sabe hasta veinte años después cuál de las dos era.
La de Txomin fue de esas.